martes, 17 de noviembre de 2009

Sobrepesca del atún rojo.









Cuando hablamos del atún deberíamos hacerlo en plural, ya que hay unas 15 especies de túnidos en los océanos, la mayoría de las cuales se comercializa para el consumo humano. Entre las más importantes económicamente se encuentra el "Katsuwonus pelamis" o bonito listado, el "Thunnus alalunga", el bonito del norte o atún claro, el "Thunnus albacares" o atún de aleta amarilla o el "Thunnus obesus" que es el atún de ojo grande o patudo. Pero, hay una especie cuya captura genera un gran interés, que es el "Thunnus thynnus" o atún rojo. Esto hace que esta especie en concreto tenga un alto riesgo de extinguirse, y que las estrategias que se idean para su conservación tengan que ser más sofisticadas y extremas (por consiguiente, más difíciles de realizar, directa como indirectamente).

Varias especies de atunes se consideran vulnerables en cierta medida, en cuanto al peligro de extinción. Pero el atún rojo está el primero en la lista roja, posiblemente sea el más amenazado de los grandes peces del océano. Esto se debe a que es la fuente del maguro dentro del sushi y del sashimi, alimentos de origen japonés que contienen pescado crudo. Estos alimentos gozan recientemente de una demanda muy elevada y el atún tiene un precio altísimo. Esto estimula a la industria pesquera en todo el mundo, que da caza a esta especie para exportarla al Japón (donde llegan las 3/4 partes de las capturas). Por ejemplo, en todo el Mediterrándeo a excepción de Israel, una serie de buques arrastra cardúmenes desde altamar hacia la plataforma continental, donde se les introduce en ranchos. Allí se los cebará hasta que alcancen al tamaño adecuado y se los enviará a Japón a través de Estados Unidos en vuelos sin escala. Los métodos utilizados actualmente son tan masivos y eficaces que las poblaciones están disminuyendo drásticamente (en el Mediterráneo se estima un 50%, pero en el Atlántico Norte se acerca al 80%).

El problema es que cuando surgen nuevos métodos más modernos y eficaces, los más tradicionales se quedan atrás. Por ejemplo, varias almadrabas de la provincia de Cádiz ya prácticamente no son funcionales. La almadraba es una técnica empleada en la zona del estrecho de Gibraltar y el levante español desde tiempos fenicios. Consiste en recibir los cardúmenes de atunes con una red superficial y subirlos a las barcas con ayuda de bicheros y arpones. Estos métodos no disminuyeron prácticamente nada las poblaciones en sucesivos años ya que permitían seleccionar manualmente aquellos individuos que superasen los 200 kg. de peso (se han observado atunes solitarios de hasta 800 kg. y un individuo alcanzó la tonelada).


Los métodos tradicionales pierden rentabilidad frente a los modernos y estos diezman aún más las poblaciones. Los entes reguladores no imponen límites estrictos y la pesca ilegal se incrementa. Mucha gente es consciente del problema y reclama la conservación de este animal, que es muy especial en el océano, desde un punto de vista biológico.



Los túnidos (o escómbridos) son peces grandes, depredadores y altamente migratorios, más que ningún otro pez exclusivamente marino. Pueden nadar a 400 metros de profundidad sin ningún problema y superar grandes cambios de temperatura gracias a una conformación fisiológica especial llamada homeotermia regional. Esto quiere decir que partes de su cuerpo que deberían estar más frías al contacto con el agua (es decir, la piel y las branquias básicamente) reciben calor sobrante de venas que proceden de los músculos y que están en estrecho contacto con una serie de pequeñas arterias próximas. Estas arterias, procedentes de las branquias, ceden a su vez oxígeno que será transportado a los músculos. Esta estructura de vasos sanguíneos se llama "retia mirabilis" y también la poseen otros peces como el tiburón blanco, el marrajo, el pez espada... que poseen una posición similar en la escala alimentaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada